
El Mazda3 asocia ahora al motor 2.0 l. DISI una tecnología ecológica de corte de ralentí: el sistema i-stop de Mazda. Esta solución, desarrollada íntegramente por Mazda, es el único sistema de corte de ralentí existente que arranca el motor empleando el remanente de energía de los pistones (con una breve ayuda del motor de arranque) para inyectar combustible directamente en los cilindros y encenderlos para forzar su movimiento. Esta operación se realiza en 0,35 segundos, el doble de rápido que los sistemas convencionales de corte de ralentí.
Precio y equipamiento
El Mazda3 i-stop ya está disponible tanto en la carrocería de cinco puertas como en la de cuatro (SportSedán). Se comercializa en dos acabados (Luxury y Sportive) con un precio de 21.770 € y 23.270 € (la versión Sportsedán cuesta 500 € más).
El acabado Luxury incluye climatizador bizona, faros antiniebla, faros antiniebla, retrovisor fotosensible, sensor de lluvia y luces, control de velocidad, sensores de aparcamiento, mando inteligente, botón de arranque, conexión bluetooth y llantas de aleación de 17 pulgadas.
Adicionalmente, el acabado Sportive incorpora un navegador, asistente de cambio de carril, asientos deportivos, testigo de presión de neumáticos, sistema de iluminación de bienvenida y kit deportivo (este kit presenta paragolpes delantero y trasero deportivos y faros antiniebla específicos).
Entre las opciones que se pueden elegir, cabe destacar la pintura metalizada (cuesta 400 €), estribos iluminados, alerón trasero, portaobjetos en la bandeja del maletero, asientos calefactados, Kit rueda de repuesto tamaño estándar, portabicicletas y portaesquíes. Hay un paquete denominado "Pack Sportive Premium" que cuesta 1.500 € e incluye faros bixenón adaptativos, equipo de audio Bose con 10 altavoces + subwoofer, cambiador de 6 CD's y conexión Ipod-Bluetooth.
El Mazda3 i-stop tiene una garantía de 3 años o 100.000 Km, que se puede ampliar hasta los 5 años sin límite de kilometraje por 575 €. Los intervalos de mantenimiento son cada 12 meses o 20.000 Km. Según Mazda, el coste anual aproximado es de 147 €.
La ventaja de combinar un motor de inyección directa con el corte de ralentí (originalmente denominado SISS: Smart Idle Stop System) consiste en que es posible arrancar el motor casi el doble de rápido y más silenciosamente que los sistemas convencionales de corte de ralentí. Además, el consumo de combustible se reduce en un 9% aproximadamente en conducción urbana. La combinación de estas dos tecnologías de Mazda con otros retoques menores, como modificaciones en la aerodinámica, ha permitido reducir el consumo del Mazda3 con i-stop hasta en un 14% (en conducción combinada) en comparación con el anterior Mazda3.
Cuando el conductor detiene el vehículo (por un semáforo en rojo o una retención de tráfico), el motor se apaga automáticamente, quedando preparado para un reinicio rápido. En cuanto el conductor pisa el embrague, el motor inicia de forma automática el procedimiento de arranque, sin que el conductor tenga que hacer nada.
Funcionamiento del i-stop
Cuando un vehículo se detiene ante un semáforo o por un atasco, de acuerdo con los resultados de pruebas de conducción urbana en ciudades europeas, el corte de ralentí puede reducir el consumo de combustible aproximadamente en un 5%. Sin embargo, el inconveniente de los sistemas convencionales de corte de ralentí es que emplean exclusivamente un motor eléctrico para reiniciar el motor. Por tanto, necesitan un tiempo relativamente largo para reanudar la combustión de dicho motor. En condiciones reales de conducción, esto significa un desfase entre el momento en que se pisa el acelerador y el momento en que el coche empieza a moverse. Unido a esto se produce ruido y vibración.
El sistema i-stop del nuevo Mazda3 utiliza el potencial de la inyección directa del motor DISI para ahorrar combustible y arrancar de forma rápida y silenciosa. Para ello, se inyecta combustible directamente en el cilindro, que se enciende, fuerza al pistón a bajar y pone en movimiento el cigüeñal.
Para que sea posible utilizar energía de combustión desde la primera etapa de reinicio del motor y arrancarlo rápidamente, se tienen que cumplir las tres condiciones siguientes con el motor parado: (1) el motor debe ser capaz de inyectar combustible directamente en la cámara de combustión, así como de encenderlo; (2) debe existir una cantidad adecuada de aire limpio en la cámara de combustión del cilindro en el que se va a encender el combustible; y (3) el sistema de control del ordenador tiene que ser capaz de determinar qué cilindro hay que encender inmediatamente después de poner en funcionamiento el motor. El sistema i-stop, por consiguiente, tiene que combinarse con un motor de inyección directa capaz de suministrar combustible a alta presión a la cámara de combustión y de encenderlo con facilidad. El motor 2.0 litros gasolina DISI de Mazda es el idóneo para ello.
Control de la posición del cilindro
Cuando el motor se para, los cilindros se detienen en la posición adecuada. Además, se conserva una cantidad de aire en la cámara de combustión, que se purga oportunamente para reducir la cantidad de gasolina sin quemar. La posición del pistón se controla aplicando corriente al generador del motor en el momento de apagarlo. Esta operación es muy similar al funcionamiento de un motor eléctrico. La señal del sensor del ángulo del cigüeñal (proporcional a la posición del cilindro) se emplea como feedback de control para detener el pistón en la posición correcta de su carrera de expansión.
Para purgar la cámara de combustión, el nuevo sistema de corte de ralentí del Mazda3 abre ligeramente la válvula de mariposa durante un instante en el proceso de corte del motor (la válvula normalmente está cerrada durante el corte de motor). Los sensores convencionales de ángulo del cigüeñal sólo detectan la rotación hacia adelante, lo que les impide monitorizar la rotación hacia atrás o determinar la posición correcta del pistón. El sistema i-stop de Mazda emplea un sensor de ángulo del cigüeñal capaz de monitorizar su rotación en ambas direcciones, lo que le permite calcular con exactitud la posición correcta del pistón. Para mantener el cigüeñal en la posición adecuada cuando se corta el motor, se le hace girar levemente en la dirección contraria.
Arranque más rápido y menor consumo de combustible
Cuando se desea volver a arrancar el motor, este dispositivo permite efectuar una inyección de combustible adecuada y controlar el avance de la ignición. De este modo, es posible aprovechar la energía de combustión con el motor parado y reiniciarlo en 0,35 segundos, que aproximadamente es la mitad del tiempo necesario en los sistemas convencionales de corte de ralentí. Aunque el nuevo sistema i-stop de Mazda emplea energía de combustión para reiniciar el motor, el motor de arranque presta asistencia durante las primeras vueltas del cigüeñal. Con esto se logra el equilibrio perfecto entre maximizar el ahorro de combustible y minimizar el tiempo necesario para volver a arrancar el motor. Resultado: el sistema i-stop reduce el consumo de combustible más allá de lo que sería posible empleando únicamente la energía de combustión para reiniciar el motor.
Sistema de asistencia al conductor
En el Mazda3 2.0 l. DISI, el sistema i-stop ayuda al conductor ofreciéndole confirmación visual del funcionamiento del motor en relación con el estilo de conducción. En el salpicadero hay un interruptor de desactivación del sistema de corte de ralentí. En el cuadro de instrumentos del conductor hay un indicador “i-stop” que se enciende cuando el sistema apaga el motor; por ejemplo, cuando el coche se detiene ante un semáforo. Cuando el conductor desactiva el sistema i-stop, se enciende un indicador ámbar.
El nuevo sistema i-stop del Mazda3 (disponible sólo con el motor 2,0 litros gasolina DISI) está equipado con una batería auxiliar que alimenta el sistema en el caso de que la batería principal no esté bien cargada o exista algún otro problema. Esta medida adicional de control garantiza que el conductor pueda usar el sistema con naturalidad, sin ninguna preocupación. Por otro lado, el sistema no corta el motor si el coche se detiene en una pendiente muy acentuada (superior al 14%).
Nuevo catalizador de nanotecnología
El Mazda3 2.0 l. DISI de gasolina no sólo utiliza la inyección directa y el i-stop para ahorrar combustible y lograr menores emisiones, sino que también incorpora un nuevo catalizador de nanotecnología simple para depositar metales preciosos catalíticos directamente en la matriz de soporte del catalizador, lo cual ofrece importantes ventajas con respecto a los catalizadores convencionales: elimina la degradación térmica causada por la agregación del metal precioso y mejora sustancialmente el tratamiento de las emisiones a largo plazo.
El catalizador de nanotecnología simple contribuye a la filosofía de Zoom-Zoom sostenible de Mazda desde el mismo proceso de su fabricación, porque contiene hasta un 90% menos de metales preciosos que los catalizadores convencionales. La reducción del consumo ayuda a proteger estos valiosos recursos.